La resiliencia de la Tierra

El pasado 22 de agosto se cumplió el Día del Sobregiro de la Tierra del 2020, indicando que hemos agotado los recursos que el planeta puede renovar durante el presente año. Al consumir más recursos de los que tenemos disponibles ponemos en riesgo las capacidades de resiliencia de la Tierra, y con ello las de nuestras ciudades.

 

De nuestras ciudades depende la resiliencia de la Tierra, ya que en ellas consumimos más del 60% de la energía y generamos el 70% de los residuos globales. Sin embargo, de la resiliencia de la Tierra también depende la resiliencia de nuestras ciudades. Cuando se alteran los procesos que regulan la estabilidad del planeta (como sucede con el cambio climático) puede incrementarse la magnitud y frecuencia de ciertos impactos agudos, como las precipitaciones extremas, las olas de calor y otros fenómenos hidrometeorológicos. Es decir, la resiliencia de nuestras ciudades y la de la Tierra están interrelacionadas.

De acuerdo a la organización internacional Global Footprint Network, el pasado 22 de agosto se cumplió el Día de Sobregiro de la Tierra. Esto significa que hemos agotado los recursos que el planeta puede renovar durante el presente año. Estas estimaciones, que cuantifican principalmente el consumo de alimentos, recursos maderables y las emisiones de gases de efecto invernadero, indican que durante los últimos 50 años hemos consumido en promedio 60% más de los recursos que se renuevan anualmente. Es decir, necesitaríamos 1.6 planetas como la Tierra para satisfacer nuestro consumo año con año. Esta presión que la humanidad ha venido ejerciendo sobre los ecosistemas de la biósfera está generando procesos de cambio que podrían modificar el funcionamiento de la Tierra de forma irreversible. En otras palabras, estamos socavando las capacidades de resiliencia de nuestro planeta.

Este año, sin embargo, el Día de Sobregiro de la Tierra ha llegado más de tres semanas después a consecuencia del brote de #COVID19. En total, las medidas tomadas por los gobiernos para contener la pandemia propiciaron una reducción del 9.3% de la huella ecológica de la humanidad. En cuanto al consumo de energía, por ejemplo, hubo una disminución del 25% entre abril y junio, en comparación al 2019, cuando la mayoría de las medidas de aislamiento social se encontraban activas alrededor del mundo.

Es muy probable que conforme las economías del mundo se vayan recuperando de la presente crisis los niveles de consumo de recursos vuelvan a la normalidad. Sin embargo, esta puede ser una gran oportunidad para impulsar las transformaciones a las que nuestras ciudades están obligadas para reducir su huella ecológica y con ello fortalecer tanto su resiliencia como la de la Tierra. De acuerdo a la Global Footprint Network “los esfuerzos de la humanidad para responder a COVID-19 han demostrado que es posible cambiar las tendencias de consumo de recursos ecológicos en un corto plazo”.

En RESILIENTE creemos que es urgente adoptar y fortalecer medidas que nos permitan contribuir desde lo local a la resiliencia de la Tierra. La próxima tendencia a la baja en consumo global de recursos naturales debería venir a partir de procesos de planeación e implementación de medidas prospectivas y no necesariamente de la respuesta a una pandemia.